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| Jacqueline Bouvier. Foto: glamourousmujer.blogspot.com |
Jackie, como era conocida familiarmente, tuvo una infancia idílica y
lujosa hasta que, en 1936, sus padres se separaron. Unos años
después, su madre contrajo matrimonio de nuevo, esta vez con Hugh D.
Auchincloss, con quien tuvo otros hijos.
Su madre le inculcó como vestir de etiqueta y con elegancia y normas
de protocolo desde pequeña. Estudió en varios colegios donde
enseñaban el arte de la conversación y buenos modales.
A los 20 años se fue a París, donde pasó un año estudiando. Allí
ganó un concurso que le permitía quedarse allí, trabajando para la
revista Vogue pero por recomendación de su madre volvió a Estados
Unidos.
Allí trabajaba como foto reportera y se comprometió con el corredor
de bolsa John Husted, con el que rompió al poco tiempo. En mayo de
1952 conoció al senador John F. Kennedy, con el que inició una
relación. El 12 de septiembre de 1953 se casaron en una granja de
Hammersmith Newpor ante más de 700 invitados, en una boda que tuvo
una gran repercusión.
Este matrimonio no fue un camino de rosas. En 1956 la primera hija de
la pareja, Arabella, nació muerta. Un año más tarde nació
Caroline, su segunda hija, a la que siguieron dos más, John F.
Junior y Patrick, fallecido a los pocos días de nacer. Además, el
senador tuvo algunos problemas de salud por los que casi pierde la
vida en el quirófano.
En 1960 fue nombrado presidente tras vencer a Nixon en unas
elecciones muy disputadas. Con 31 años, Jackie se convirtió en la
primera dama más joven de la historia y adquirió una fama que la
convirtió en icono de moda.
La convivencia con su marido no era tan idílica como parecía, ya
que nunca tuvo una buena relación con la familia Kennedy (a
excepción de con su cuñado Robert y con su suegro Joseph) y se
decía que John tenía numerosas aventuras extramatrimoniales.
Tras el fallecimiento de su cuatro hijo en agosto de 1963 Jackie
estaba tan deprimida que realizó un viaje por el mediterráneo con
su hermana, a bordo del yate de Aristóteles Onassis, al que conoció
entonces. En noviembre regresó para ayudar a su marido a preparar la
nueva campaña presidencial.
Jackie estaba sentada al lado de su marido cuando este recibió el
disparo que acabó con su vida, el 22 de noviembre del mismo año.
Ella saltó a la parte de atrás del coche, presa por el pánico y
bañada en sangre. Con su templanza y majestuosidad en los momentos
posteriores y en el funeral se ganó la admiración del mundo entero.
Un tiempo después Onassis empezó a cortejarla y iniciaron una
relación que acabó en boda.
Jackie, toda una vida. Parte 1
Jackie, toda una vida. Parte 2.

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